Ignacio García Aguilar 16 abril, 2019

Un fuego originado en la parte superior de la catedral de Notre Dame deja importantes daños en su estructura interna y externa. Aparentemente, la causa del fuego es una obra de reacondicionamiento en el tejado de la catedral.

El que es el mayor símbolo de Francia, junto a la Torre Eiffel, estandarte de la cultura europea y joya de la arquitectura gótica se ha visto afectado por un devastador fuego que se declaraba ayer sobre las 18:50 de la tarde en París. Apenas una hora más tarde, el templo gótico del siglo XII se desmembraba de su aguja, que caía víctima de las llamas encima de la techumbre del edificio, desapareciendo por completo. Conforme el fuego avanzaba quemaba los más de 100 metros de longitud de techo de madera de la catedral, apodado ‘el bosque’ por la gran cantidad de madera usada en su construcción. En cuestión de horas casi la totalidad de la parte superior estaba en llamas viniéndose abajo y comenzó a afectar al interior del templo.

A primera hora de la mañana, Gabriel Plus, portavoz de los bomberos de París, declaraba “siniestrado” todo el tejado y la armadura, “parte de la bóveda se derrumbó y la aguja ya no existe”. Plus también ha informado que el fuego estaba a estas horas completamente controlado y extinguido. Por tanto, aunque el peligro del fuego está descartado, ahora el temor se centra en si la estructura podrá aguantar o no: “un incendio de esta magnitud tiene un impacto significativo en las estructuras, por lo que debemos ser capaces de garantizar su estabilidad”, confesaba simultáneamente el secretario de Estado de Interior francés, Laurent Nuñez.

Mientras París despertaba, Notre Dame había perdido el color rojizo de las llamas para pasar al negro cenizo de lo calcinado. El exterior sigue en pie pero el interior está todo quemado, todo es negro a excepción de la cruz de oro del altar. Además, el fuego no ha afectado a las obras principales, que se localizaban en la parte del tesoro, y la corona de espinas y la túnica de San Luis, reliquias de Notre Dame, se encuentran a salvo en el Ayuntamiento de París.

El rosetón de la cara norte se ha podido conservar pero de los otros dos aún no se sabe nada en claro. Sin embargo, el órgano principal sí está bastante afectado y las grandes pinturas están dañadas por el agua, por lo que necesitarán restauraciones. A pesar de esto, la prioridad, que era salvar las dos torres campanario junto con la fachada, sí se ha conseguido.

La propia naturaleza del edificio no permitía una intervención desde el aire con aviones para sofocar las llamas ya que el agua podría haber tirado abajo aún más techo. Por ello, los bomberos tuvieron que atacar el fuego desde el interior: “entraron con mucho coraje para atacar al siniestro desde dentro, para evitar que se derrumbara. Sin esta acción, en la que pusieron en riesgo sus vidas, probablemente habría colapsado”, aseguraba el secretario de Estado de Interior.

La principal hipótesis y con la que se trabaja es la de un incendio accidental originado en las obras que se llevaban a cabo en el techo y la aguja de la catedral. Si bien el Gobierno francés va a asumir su parte de responsabilidad, se ha abierto una web para hacer donaciones y se espera que las grandes familias adineradas como los Pinault o los Arnault hagan donaciones importantes.

Foto: EFE.

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