Redacción 20 agosto, 2019

Los adultos racionales son en ocasiones un tanto extraños, sus comportamientos se alejan bastante de los que por lógica debieran ser, algo que queda patente especialmente cuando hablamos de niños y concretamente de padres e hijos. Y es que, tal y como indican desde Óptica Rola, “mientras muchos de los progenitores han visto dañada o reducida su visión por el uso continuo de pantallas debido fundamentalmente al desempeño de labores profesionales, siendo, por lo tanto, conocedores de primera mano de sus efectos dañinos. Muchos de ellos emplean sus smartphones y tablets para mantener a sus hijos entretenidos mientras les dan de comer o para conseguir que se mantengan sentados y tranquilos mientras ellos están hablando con otros adultos o necesitan algo de tiempo para realizar una actividad sin ser molestados”.

Pero, además del anterior existen otros casos en los que los adultos parecen no emplear la lógica con sus pequeños. “Otro claro ejemplo lo tenemos con la exposición solar, cuando el sol aparece son muchos los adultos que desenfundan sus gafas de sol para proteger sus ojos, sin embargo y a pesar de que al acudir a la playa ningún padre o madre se olvida de proteger la piel de sus hijos mediante la aplicación del protector solar adecuado, la mayoría de ellos se olvidan de proteger los ojos de sus hijos del sol” comentan desde Óptica Rola.

No obstante, la evidencia es clara, los casos de miopía, astigmatismo y otros problemas visuales en niños de entre 2 y 4 años han aumentado en los últimos años y, a pesar de que no esté demostrado, muchos son los que atribuyen este aumento al uso de las nuevas tecnologías por parte de los más pequeños de la casa. El sentido común, indicaría en este caso que, dado que cualquier adulto conoce estos efectos negativos, se los intentara evitar a sus hijos, al igual que evita que no se exponga al fuego u a cualquier otro peligro que pueda amenazar su integridad física. No es, por lo tanto, extraño su comportamiento. ¿Qué es lo que les hace comportarse de esa manera? ¿comodidad? ¿desconocimiento? ¿desesperación? Ninguno de ellos fue criado de esa manera, siendo por lo tanto harto complicado dar con una explicación que pueda resultar convincente.

En cuanto al sol, “en un día soleado de verano a nuestros ojos le llega el 90% de toda la luz ultravioleta. En el caso de los niños menores de 12 años esta incidencia es hasta 7’5 veces mayor, pues hasta esa edad no termina de formarse el cristalino, filtro fundamental de los UV. Los ojos son hasta 20 veces más sensibles que la piel a la influencia de los rayos solares, dato más que significativo para apostar por su protección”.

La salud es lo primero, y sin embargo muchos de los padres de hoy se empeñan en poner en riesgo la salud visual de sus pequeños, algo que se supone hacen sin ser plenamente conscientes de ello. No obstante, la vista es un sentido fundamental, por lo que es importante poner freno a estas prácticas, en la medida de lo posible y proteger adecuadamente los ojos de los más pequeños de la casa.

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