Ignacio García Aguilar 28 marzo, 2019

El texto ha sido aprobado con 560 votos a favor, 35 en contra y 28 abstenciones, mostrándose así un gran consenso sobre la reducción del consumo masivo de plásticos.

La Eurocámara aprobó ayer miércoles la prohibición de nueve productos de usar y tirar en la Unión Europea a partir de 2021. Los plásticos en cuestión son tenedores, cuchillos, cucharas, palillos, platos, bastoncillos de algodón, pajitas, agitadores de bebidas y palitos destinados a sujetar globos. En adición, el texto también prohibirá los plásticos oxodegradables (popularmente considerados biodegradables, aunque en realidad se fragmentan en partículas diminutas) y también los envases de poliestireno expandido, muy comunes en la comida para llevar.

En el debate previo a la votación Frans Timmermans, vicepresidente primero de la Unión Europea, ha recalcado que esta medida pondría a la UE a la cabeza de la acción climática global y que pondría a la economía de plásticos europea “en una senda sostenible”. Estas medidas supondrán un cambio en el diseño, gestión y consumo de los productos dentro de la UE, favoreciendo al medioambiente y, sobre todo, al medio marino: “si no cambiamos ya nuestras formas, ahogaremos nuestros océanos con plásticos, las evidencias científicas son innegables”, defendía Timmermans.

Estos nueve plásticos de un solo uso a los que se refiere la UE conforman el 49% de la basura marina según el Parlamento Europeo. Además, los efectos de los plásticos van más allá de la contaminación de las costas, también afectan a la fauna marina y su hábitat. Los animales confunden trozos de plástico con comida, se intoxican y mueren, o simplemente se enredan en ellos. Según la estimación de la Fundación Ellen Mcarthur, para 2050 los océanos podrían contener más plásticos que peces. Por ende, al ser humano le acaba afectando esta contaminación ya que con la cadena alimentaria acaba ingiriendo este material.

Otra consecuencia del vertido de plásticos a los océanos son las pérdidas económicas de los sectores dependientes del mar y para el turismo, estimando estos costes entre 259 millones y 695 millones de euros. La UE añade que reciclar un millón de toneladas de plástico equivaldría a retirar un millón de automóviles de las carreteras, en términos de emisiones de CO2.

Foto: Parlamento Europeo. 

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