Brian Bujalance 21 agosto, 2018

Desde que en 2010 el país heleno pidiese ayuda a Europa para sobrevenir la devastadora crisis económica hasta el día de hoy han pasado ocho años. En este tiempo han hecho falta tres rescates para enderezar la economía griega, prevenir la quiebra del país y evitar su salida del euro.

Grecia deja atrás una etapa económica. Desde este pasado lunes, comenzará a financiarse por sí misma. Finaliza el tercer rescate inciado en 2015 y, por tanto, los planes estrictos que controlaban la economía desde 2010. «La economía griega ha vuelto a crecer, hay superávit presupuestario, y el desempleo cae con regularidad», ha expresado Mario Centeno, presidente del consejo de gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un comunicado.

Desde Europa se respira un aire de opitimismo. «Grecia es ahora un país normal de la UE», ha expresado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici. A pesar de esto, seguirá estrechamente vigilada hasta el 2022 y deberá rendir cuentas de su situación monetaria trimestralmente -los otros países rescatados lo hicieron cada seis meses. Se trata, según el MEDE, de «un rescate sin precedentes en la historia moderna». Los plazos son de más de 30 años con unas tasas de interés «muy favorables».

Ocho años después y tras 289 000 millones invertidos, Atenas retoma las riendas de su política económica. Eso sí, con los compromisos firmados que debe cumplir. Tendrá que hacer frente a la deuda lastrada, muy cercana al 180 % del Producto Interior Bruto (PIB), reducido un 25% desde el 2010. En 2007, el país tenía un poder adquisitivo similar a España. Hoy día, está reducido a la mitad.

Grecia es uno de los países más pobres de la UE, entre otras cosas por los bajos salarios y la elevada emigración. Era el único país de la zona euro que seguía bajo el programa de asistencia instaurado durante la crisis. España, Irlanda, Francia y Portugal también lo tuvieron.

Ocho años y tres rescates

En 2010 Grecia se encuentra fuera de los mercados internacionales debido a la suspensión de pagos provocada por su desorbitante deuda soberana. Como medida drástica pidió un rescate financiero a la comunidad que se materializó en una suma de 110.000 millones de euros puestos a disposición en mayo del mismo año por la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), conformando así el primer paquete de ayuda.

Con la recesión empeorando y la nefasta aplicación de las medidas de austeridad, Grecia se veía en la necesidad de otro rescate urgente. El segundo programa de ayuda fue ratificado por el Eurogrupo en 2012 y estaba valorado en 130.000 millones de euros, que sumados a la primera ayuda hacen un total de 240.000 millones para aliviar la deuda soberana griega.

Tras un espejismo de leve mejoría en el que Grecia consiguió salir al mercado y vender bonos a acreedores por primera vez desde 2010, hubo una nueva recesión. Las causas principales fueron las elecciones y la formación de Gobierno liderado por Syriza, izquierdistas que negaban los términos de los acuerdos. Ante la amenaza de una posible salida del euro se aprobó en agosto de 2015 un nuevo rescate a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera con un límite de 86.000 millones de euros y de tres años de duración. De este último montante se han desembolsado 61.100 millones de euros.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será visible. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies