Redacción 19 junio, 2019
"Cada vez son más los hogares españoles que cuentan con las mascotas, imprescindibles, ya, miembros de la familia” comentan desde Cresma.

Comienza a caer la tarde, la jornada laboral se aproxima a su fin, y los trabajadores cuentan los minutos que parecen haberse tornado en horas, el momento de salir parece que no termina de llegar y con las cabezas más puestas en el reloj que en la tarea que están realizando deciden incrementar el ritmo para terminar la tarea antes de que las agujas del reloj indiquen que es la hora de salir y decir hasta mañana, porque sí, mañana habrá que volver, y probablemente, al siguiente también, y al otro…y así, hasta la esperada jubilación, suena desesperante, ¿verdad?.

Cada vez es más común que las personas dejen pasar la vida sin disfrutarla, son muchos los que se instalan en una rutina con la que parecen no estar del todo a gusto, realizando trabajos que no les apasionan en la soledad de una ciudad que, en ocasiones, y a pesar de brindar cientos de oportunidades a todos aquellos que las deseen disfrutar, se torna fría y abrumadora. La sociedad ha cambiado, las personas tienen mucha vida social a través de las redes sociales y poca o ninguna en la vida real, la soledad se ha convertido en la compañera de piso que a pesar de las reticencias ha decidido instalarse en la vida de muchos. Y es en este contexto en el que muchos deciden acabar con esa soledad. “El número de mascotas en nuestro país ha crecido al mismo ritmo que ha descendido el número de nacimientos. Cada vez son más los hogares españoles que cuentan con estos pequeños e imprescindibles ya, miembros de la familia” comentan desde Cresma.

Y es que, no importa si se trata de un perro, un gato, un roedor, un ave, un pez, o cualquier otro tipo de animal que se decida, la compañía que proporcionan estas mascotas a sus dueños y a los demás miembros de la familia, si es que los hay, no tiene precio.

Llegar a casa y saber que alguien te espera y se alegra de verte, es la mejor recompensa que se puede recibir tras un duro y agotador día de trabajo.

Sin embargo, y por desgracia, a estos pequeños compañeros de viaje a veces, como a cualquier humano, les fallan las fuerzas, enferman y mueren. La pérdida será dolorosa, habrá períodos de negación y también de duelo, el proceso no es muy distinto al de la pérdida de una persona. Y, como en el caso de los humanos, darles a las mascotas la despedida que se merecen es sencillo cuando se cuenta con profesionales del sector como los de Cresma.

La pérdida será dolorosa, pero lo todo lo que se ha recibido compensará  con creces.

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