Javier García Muñoz 17 noviembre, 2018

La historia de Freddie Mercury y el grupo de Queen llegan a la gran pantalla y con ella cómo cambió, no solo el mundo de la música – sus temas poco formulaicos uniendo géneros musicales – sino también la sociedad.

La trama es una biopic del cantante Freddy Mercury desde su comienzo en la banda hasta el concierto de Wembley en 1985. Se dice en el diálogo que hay una evolución en el personaje pero no se nota. Una versión muy light de uno de los personajes más carismáticos del mundo de la música.

Las secuencias pasan con un rótulo de fecha, sin ningún conflicto de por medio que ponga difíciles las cosas, cosa que extraña ya que, en los primeros años, además de no tener un bajista titular estable, les costó mucho conseguir un sello discográfico, algo que en esta película se consigue en quince minutos. Quince años de actividad que son resumidos en 115 minutos de metraje que se quedan bastante cortos para todo lo que imaginamos que pudo ser contado.

Los únicos momentos interesantes en la película residen en la creación de los temas y en los conciertos, por la nostalgia y emoción que generan en los fans de Queen; al contrario, las escenas de la vida privada del protagonista son secas y carentes de emoción (como las conversaciones con Mary Austin o con Jim Hutton).

La época de sexo, fiesta y droga de Freddie, sobre todo en su etapa en Múnich, se resume en “miraditas” en discotecas, hombres con chaquetas de cuero y cocaína y botellas del alcohol en la mesa de su casa. Una película muy fina para que nadie se asuste.

Cartel de la película de «Bohemian Rhapsody»

La dirección no arriesga en casi toda la película, no es creativa, solo copia de los demás biopics típicos de Hollywood, al contrario que el grupo que protagoniza el film.

Al guion parecen faltarle trozos de la historia -todo va muy rápido-, sobre todo en la primera mitad de la película. No describe al personaje lo suficiente como para comprender sus actos (menos mal que el protagonista es una persona que causa empatía). Una semana después solo se recuerdan los últimos veinte minutos de la película. Hay cero química entre los miembros del grupo.

El montaje en la primera mitad es terrible aunque en la segunda parte deja de apretar el acelerador para centrarse en la creación de Bohemian Rhapsody, en la separación del grupo, la debacle del cantante y, por último, la reunión para el concierto en Wembley.

La actuación de Rami Malek es de lo poco salvable de la película en cuestión de interpretación ya que consigue hacerte olvidar la cara del verdadero Mercury para ponerle la suya. Esto pasa también con el resto del grupo, lo que hace que sea un casting envidiable. 

La BSO es, sin duda, lo mejor de la película, aunque no es mérito de la misma, junto con el diseño de producción, vestuario y maquillaje y el final del film.

 

FICHA TÉCNICA

Título: Bohemian Rhapsody.

Director: Bryan Singer.

Guión: Anthony McCarten y Peter Morgan

Actores: Rami Malek, Joseph Mazzello, Ben Hardy, Gwilym Lee, Lucy Boynton.

Género: Biopic, Música.

Año: 2018

Duración: 134 minutos

Idioma: Inglés (Original), Español

 

Nota: 3,5/5

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