Alba Moreno 8 octubre, 2018

Rumanía impidió este fin de semana el veto del matrimonio gay en el país. El referéndum que buscaba prohibir el matrimonio gay en Rumanía fracasó este domingo por la baja participación, que no superó el umbral del 30%. Con un 20,41% de censo, el plebiscito no se pudo validar. La votación pretendía enmendar la Constitución para que el matrimonio fuera la unión entre un hombre y una mujer, y no la unión entre dos personas -como se recoge actualmente-.

El fracaso de la consulta apoyada por la Coalición por la Familia y apoyado por la Iglesia Ortodoxa es un infortunio para el presidente del Partido Nacional Liberal (PNL), Ludovic Orban. El líder defendió la reforma constitucional como un gesto a su voto rural y de edad avanzada. «El referendo es la opción más fuerte de la democracia a través del cual cada ciudadano puede expresarse directamente sobre las decisiones que toma la sociedad», declaró Orban cuando salió de votar. De la misma manera para la Iglesia Ortodoxa, de la que se cuestiona su influencia real en la sociedad.

Haciendo frente a las críticas internacionales, la primera ministra rumana, Viorica Dancila, confirmó que su partido no haría campaña. Sin embargo, el director ejecutivo de la organización LGTBI MozaiQ, Vlad Viski, ha denunciado que el partido ha realizado una «campaña de odio, con lenguaje agresivo, violento. Se ha llegado a decir que si gana el no se abriría la puerta a matrimonios con animales o a la poligamia». Viski alude a las palabras del líder del PSD, Liviu Dragnea, en una entrevista para la televisión rumana, quien dijo que podían producirse uniones «entre un hombre y un animal».

Un celebrado fracaso

«Se ha demostrado que los ciudadanos desean una Rumanía con valores democráticos y que no nos pueden engañar con una agenda política que conduce al odio y la división», mostró la asociación LGBT Accept satisfactoriamente. El presidente de la Unión Salvad Rumanía, Dan Barna, declaró en su cuenta de Facebook que el fracaso del referéndum ha demostrado que «los ciudadanos piensan que un referéndum es inútil», y «la sociedad no se identifica con él».

El plebiscito de este fin de semana también ha provocado disidencias entre los socialdemócratas europeos, que se reunieron con la primera ministra para recordarle los valores progresistas que defiende la formación. Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado socialista, defiende que «Rumanía no puede compararse con Hungría o Polonia, aunque las reformas del poder judicial y el código penal y los casos de corrupción en el manejo de fondos europeos causan preocupación».

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