Alba Moreno 27 octubre, 2018

Sobre el escenario, una litera, luces tenues, una cruz enorme llena de luces led de color azul, y un espacio situado detrás donde los músicos pondrán la famosa banda sonora. Tapadas hasta arriba, casi pasan desapercibidas Andrea Guasch (María Casado) y Lucía Gil (Susana Romero) en sus respectivas camas. De fondo, un hilo suena simulando un bosque. Suena la música -en riguroso directo- y María, la protagonista, se levanta escuchando a Dios (Paco Arrojo) cantando por Withney Houston.

Si bien es cierto que la película no superó mis expectativas en tanto el boom mediático y social que produjo, el musical sobrepasa con creces al largometraje. Bien por la música en directo, por la brillantísima actuación de las artistas -sin despreciar a Anna Castillo y Macarena García, bravísimas las dos-, o por la interacción que la actrices mantienen con el público durante momentos clave de la función. Dos horas de teatro formidable que sigue casi fielmente el guion de la película y que enganchó a un teatro casi repleto de campistas que iban a conocer la historia del Campamento La Brújula.

Reparto de La Llamada. //europapress

Pero no fue solamente por ellas. Es prácticamente imposible no reír con Milagros y Sor Bernarda (Alicia Orozco), monjas que no tienen desperdicio. Ambas protagonizan uno de los momentazos tanto del musical como de la película con la interpretación de Estoy alegre, donde lo dieron todo y el público las siguió con sonrisas que resplandecían entre las luces cálidas que iluminaban el escenario. La rebeldía de las jóvenes hace que Milagros, una buenísima Erika Bleda -cuya voz es casi igual a la de Belén Cuesta- se plantee seguir o no la llamada de Dios. De hecho -alerta spoiler- acaba enamorándose de Susana «contra todo pronóstico». Sor Bernarda intenta ayudar a María a comunicarse con Dios, de quien está terriblemente enamorada. Sin embargo, sus consejos solo hacen que la figura divina que viene a por la protagonista se ría de ella.

Finalmente, vestidas con una especie de capas y un vestuario iridiscente -taconazos incluidos-, y bailando su tema Lo hacemos y ya vemos, Susana y María consiguen que Dios vuelva a aparecer, entre humo «celestial» para que María se vaya con él. Y ¡de qué manera lo hace! Al ritmo de Step by step, de la reina del pop, a la que se rinde homenaje en todo el musical.

Y es que, por muy ateo que seas, al final es inevitable sentir la llamada «con toda la fuerza» en el Teatro Lara al son de la maravillosa Whitney Houston y amenizado por Suma Latina. Una mezcla de misticidad, comedia y homenaje a Whitney Houston. Un espectáculo donde lo imposible puede suceder, donde los sueños pueden cumplirse y donde puedes «encontrar, aunque sea por un segundo, tu lugar en este mundo».

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