Brian Bujalance 23 septiembre, 2018

La expendeduría número uno de Nueva Carteya, ‘Estanco María José’, ha sufrido una estafa. Casi a la hora de cerrar, el pasado viernes un hombre se acercó con un fajo de billetes de cinco euros que ascendían a una cuantía de 175 euros. Quería cambiarlos por billetes de mayor valor. No se sabe cómo, pero consiguió que la dependienta le devolviera el dinero por dos veces.

20:55 de la tarde. Faltan 35 minutos para que la expendeduría de tabaco cierre sus puertas. Un hombre con camiseta de manga corta, vaquero corto y chanclas entra por la puerta del establecimiento. En la mano lleva un puñado de billetes de cinco euros que desea cambiar. «Hay días que es complicado tener de cinco porque la gente viene con billetes de 20 o 50 y tienes que cambiar, gastándose pronto», explica la propietaria, María José Luque. La dependienta no se lo piensa, y acepta. La chica cuenta varias veces el dinero, como se comprueba en las cámaras de seguridad. A cambio, le entrega tres billetes de 50, uno de 20 y uno de cinco que el hombre se guarda en su bolsillo.

El hombre al entrar por la puerta de la expendeduría.

Más tarde, el presunto estafador demanda un paquete de una conocida marca de tabaco. «Ella no se explica cómo la engañó así», informa Luque a InfoDiario. Tras darle el paquete, el hombre le dice que como le ha dado 175 euros, le devuelva solo 170. La dependienta se los vuelve a dar junto al paquete de tabaco. Al salir por la puerta, la chica cuenta el dinero de la caja y se da cuenta de que la cuantía monetaria que le había dado al hombre era un total 345 euros más el paquete.

La trabajadora del estanco se lo cuenta a la propietaria por la noche. Rápidamente le preguntan -la propietaria y su marido- a los comercios de la zona si conocen al hombre, pero no hay rastro de él. Nadie lo reconoce. Llaman a la Guardia Civil del municipio pero les comunican que está cerrado y que hasta el lunes no podrán interponer una demanda. Deciden llamar a la Policía Local de Castro del Río porque su trabajo «lo hacen muy bien». «Nos atendieron muy bien desde Castro pero nos comentaron que si encontraban algo se lo comunicarían a las autoridades locales», explica Luque.

Finalmente, y con las pruebas de la cámara de seguridad en la mano, María José cuenta que «sé que ese dinero no lo voy a recuperar, pero por lo menos que se distribuya la foto del autor y que no vaya haciéndole las ánimas a ningún comerciante más. Bastante tenemos los autónomos para que nos peguen un palo como estos. Esta es la ganancia de mi semana». A lo largo de su etapa como propietaria de la expendeduría, ha sufrido tres robos, dos de ellos «muy graves».

 

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